Hábitats

La cercanía al mar y la disposición meridiana de la sierra permiten que los vientos de levante aporten humedad en forma de brumas y escarchas. El agua aflora después en numerosas fuentes, humildes de caudal pero siempre de un especial encanto.
 
Los suelos son de gran valor por su equilibrio en relación al clima, la vegetación y el substrato geológico. Cada uno de ellos alberga comunidades vegetales diferenciadas, pero siempre de gran interés botánico.
 
En suma, el paisaje natural de las sierras de Portaceli y Calderona es singular y diverso. Complejidad en las formas del relieve; pequeños valles y barrancos en orientaciones variadas; rápidas laderas que enlazan con las numerosas cimas; suelos y vegetación cambiantes... La naturaleza ha realizado aquí un delicado trabajo de taracea, engastando piezas diversas, cada una con su particular belleza.