Masías

Diseminadas por todo el macizo y vestigio de un pasado poco lejano. Aparecen las masías, hoy en día la mayoría en ruinas o habilitadas para turismo rural o como segunda residencia los fines de semana.
 
En los años 60 se inicio una etapa de emigración a los núcleos urbanos en busca de trabajo y mejores condiciones de vida, agricultores y masoveros abandonaban este legado de muchas generaciones por el que el paso del tiempo dejó una huella de abandono que derruirá casas, yermará campos de cultivo y forestará bancales y caminos.

Alrededor del Pico quedan en pie algunas de estas masías como la Cambreta y Sanahuja,  hoy en día aún se utilizan sus corrales para guardar ganado. La Camala y El Collado (Mas de Llach), las cuales fueron deshabitadas hace pocos años por sus habitantes que al jubilarse, vendieron su ganado y se fueron a vivir a núcleos poblados.

Otras no han tenido la misma suerte, deshabitadas desde hace más tiempo como Bibioj, Cardás o Marcen, dejan escapar entre las grietas de sus paredes o derruídos tejados el eco de una forma de vida ya agonizante.