Geología

         La Serra d'Irta constituye una alineación montañosa paralela a la línea de costa, perteneciente a la cordillera costero-catalana, con dirección NNE-SSW, de 7 km de anchura media y con una longitud próxima a los 20 km.

         El relieve de la sierra está constituido fundamentalmente por materiales carbonatados jurásicos y cretácicos y acumulaciones detríticas cuaternarias de escasa magnitud.

         Estructuralmente, la Serra d'Irta, constituye el extremo oriental de un anticlinal de directriz ibérica, cuya continuidad se ve interrumpida por una serie de fallas con un salto y directrices dominantes catalánides (NNE-SSW), que dan origen a la fosa que forma el valle de Alcalá de Xivert-Santa Magdalena de Pulpís. Un sistema de fracturas similares localizado en el flanco oriental de la sierra descienden hasta el mar Mediterráneo y define la línea de costa, estableciéndose una estructura en "horst", en la que el bloque elevado responde a un anticlinorio intensamente fracturado que constituye el relieve montañoso.

         En la parte central de este relieve aparecen una serie de cumbres alineadas según un eje, que alcanzan una altura media de unos 450 m, con altura máxima en los 572 m del pico de Campanilles, y se sitúa aproximadamente a 4 km del mar, existiendo una pendiente media de 12% en el flanco oriental de la sierra.

         La proximidad de la costa condiciona la escasa longitud de los barrancos desarrollados en su vertiente oriental, que en el caso del barranco de Irta, el mayor de ellos, el cauce principal alcanza algo más de 6 km.

 

El modelaje kárstico

         El modelaje kárstico es consecuencia de la disolución ejercida por las aguas cargadas de CO2 al entar en contacto con las calcáreas y dolomías, originando formas superficiales, que pueden ser externas o internas, y formas subterráneas que configuran el denominado paisaje kárstico, generando un medio hidrológico altamente singular.

         En la Serra d'Irta resultan de interés las formas de desarrollo externo del modelaje kárstico, las de desarrollo subterráneo y las grandes surgencias de agua dulce que constituyen las principales salidas naturales del acuífero kárstico en la zona costera. Las formas de desarrollo externo se encuentran representadas en la sierra por las morfologías de lapiaz, cuyo origen se relaciona con la disolución de calcáreas y las dolomías debajo de la cubierta edáfica, o simplemente por la acción de las aguas de lluvia o de las aguas de mar sobre la superficie de estas rocas.

         Algunos ejemplos de morfología lapiaz que se observan en la Serra d'Irta son las estrías, crestas, fisuras, cavidades, orificios tubulares, etc., que se forman el la superficie de rocas carbonatadas. También encontramos formas singulares de lapiaz en la franja costera, representadas por balsas de corrosión y superficies rugosas que se desarrollan sobre grandes bloques y placas bien cementadas.

         Las formas de desarrollo interno o superficial del medio kárstico se caracterizan por la formación de redes de conductos o cavidades (simas y cuevas) que se desarrollan desde la superficie del terreno hasta las partes más profundas, llegando incluso a las zonas de descarga.

         Las infiltraciones de agua en el interior de la sierra forman los acuíferos del Maestrat, y pueden aparecer como salidas naturales de agua dulce en fuentes y pozos, como sería el caso del Pou del Moro, Mas del Senyor, etc. En la costa, las infiltraciones se traducen en surgencias que desembocan al mar, como las que se observan a los pies del acantilado de Torre Badum y en la playa del Ruso.