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Historia

El Pantano del Prat se halla muy reducido con respecto a su extensión primitiva. En el siglo XVIII se realizan las primeras bonificaciones del Prat, mediante la apertura de azarbes y el depósito de la tierra resultante de la excavación sobre los campos a cultivar.

 

Según MADOZ, a mediados del siglo XIX la extensión de la zona era de una legua cuadrada (3.100 Ha.). Entonces comienzan las concesiones para su desecación y en el último tercio del siglo XIX se llevan a cabo varios trabajos tendentes a la misma mediante la apertura de un canal perimetral y el inicio de la conversión del prado en arrozales. El cultivo del arroz se abandonó en la década de los años 60 del siglo XX, quedando inculto parte del terreno desecado, mientras que otra se dedicó a horticultura y frutales.

 

Por otra parte, el Prat presenta la turbera mas extensa de las albuferas y lagunas costeras de la Comunidad Valenciana.

 

Antonio José Cavanilles nació en Valencia en 1.745. En 1.791 recibió el encargo del Rey Carlos IV de estudiar la flora española. Como resultado de sus viajes por el territorio valenciano, publicó el libro Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia. A continuación reproducimos un extracto de este libro, por el interés que presenta la brillante descripción del Prat, realizada a finales del siglo XVIII

"...El terreno es sumamente arenisco y en partes inculto, principalmente en las inmediaciones al mar; se ven no obstante hermosos viñedos, cuyos largos sarmientos tapizan el suelo... Continúa el cultivo hasta más allá de Torreblanca, en donde empiezan las marjales; son estos terrenos húmedos y baxos, seguidos de otros hacia poniente, que sucesivamente se levantan hasta formar cerros áridos en las cercanías de la villa...; La tierra mas alta, que aquí se llama suertes, se destina como en Pegó a moreras y a trigo; la más baxa, que sin duda estuvo anegada en otros tiempos y lo estaría aún sin la industria de los hombres, se ve cruzada en ángulos rectos por varios azarbes, por donde las aguas corren á otros principales que se dirigen al mar. La tierra que resulta del cieno que produxo la excavación y limpia de azarbes se esparce por los campos, y va engrosando la superficie con repetidos y nuevas mejoras; el color es ceniciento oscuro y casi negro. Los campos mas antiguos son aquí los mejores, porque recibieron mas abono. Cada día se hacen nuevas conquistas en lo inculto; cada día se multiplican los azarbes, y se aumenta la suma de posesiones útiles. No están aquí desnudas las márgenes de los campos; la vista, el olfato, el gusto experimentan sensaciones deliciosas: Los granados, perales, membrillos y otros árboles sirven de pilares, donde las parras se afianzan para formar murallas de pámpanos y uvas: salen sobre estas los maices, trigos y hortalizas que multiplican los industriosos colonos. La ninfea, varios potamogetos, el mil en rama de arroyos ó bien miriofilo, el llantén aquático y otras plantas nadan en los azarbes: la hermosa ipoméa asaetada, varias campanillas, gencianas y senecios adornan la parte inculta del ribazo. Parece a la verdad un conjunto de deliciosos jardines; pero deben verse de paso y no escogerse por habitación. Los freqüentes estanques que hay en esta costa hasta Oropesa, principalmente los llamados boca de infierno y de Albalat, pueblo destruido del que solamente queda la Iglesia; como también la multitud de aguas, muchas veces sin movimiento, alteran la bondad del ayre, y soplando regularmente del mar se acumula la masa de vapores mefíticos, que producen tercianas y otras enfermedades... Las algarrobas es la principal cosecha, y se regula en 160 arrobas: la del vino es también considerable; pero los marjales son la principal mina de riquezas."