Fauna

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Zorro

 

Sapo corredor

 

Langosta

 

La fauna presente en el Parque Natural está íntimamente ligada a estas unidades paisajísticas y a las comunidades vegetales que se desarrollan en ellas.

En los acantilados marinos del Cabo de San Antonio, es residente habitual el cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) con una cita de nidificación en el año 2006 que confirma la expansión de esta especie en nuestro litoral durante las últimas decadas. El cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), y el halcón peregrino (Falco peregrinus) buscan los huecos en las rocas para ubicar sus nidos entre una algarabía de gaviotas patiamarillas (Laurus michahellis), aquí hiberna la gaviota de Audouin (Larus audouinii) y se observan otras muchas aves por ser un importante lugar de paso de especies migratorias.

En los roquedos se localizan córvidos como el cuervo (Corvus corax) o la grajilla (Corvus monedula) que forma ruidosos bandos, y rapaces entre las que destaca la presencia del águila perdicera (Hieraaetus fasciatus) con una pareja nidificante en los cortados de solana, el halcón común (Falco peregrinus) que se alimenta de diversas especies de aves a las que caza en rapidísimos picados, y varias parejas de búhos reales (Bubo bubo), esta impresionante rapaz nocturna con una envergadura de más de 1.70 m. se puede alimentar de ratas, erizos o incluso gaviotas, cuando escasea su presa principal: el conejo .

Entre los coscojares y pinares encuentran refugio y alimento numerosas especies de aves y mamíferos. Entre las aves destacan los páridos - carbonero común (Parus major), carbonero garrapinos (P. ater), herrrerillo (P. cristatus) - consumidores degrandes cantidades de insectos que podrían llegar a convertirse en plaga al igual que las distintas especies de currucas (Silvia ssp.), o los curiosos piquituertos (Loxia curvirostra) que con su especializado pico extraen los piñones del interior de las piñas y los parten. Las pinadas que han sobrevivido a los incendios pueden albergar al cárabo (Strix aluco).

Respecto a los mamíferos que encontramos entre matorrales y pinadas destacan el erizo (Erinaceus europaeus) desafortunadamente muy vulnerable a los atropellos sobre todo en época primaveral, el conejo (Oryctolagus cuniculus) animal básico en la alimentación del búho real , el tejón (Meles meles), o el cada vez más abundante jabalí (Sus scorfa), también carnívoros como el zorro (Vulpes vulpes) y la gineta (Genetta genetta) que también depende en cierta medida de la abundancia de conejos y roedores. Uno de los animales más curiosos e interesantes, que habitan las cuevas del Montgó son los murciélagos; estos mamíferos voladores ocupan un destacado lugar en los ecosistemas del parque y sus alrededores ya que consumen importantes cantidades de insectos durante sus cacerías nocturnas. Entre las especies más destacadas está el murciélago patudo (Myotis capaccinii), un quiróptero en peligro de extinción que tiene una de sus cuevas de cría más importantes en el Montgó.

 

Debido a la escasez de depósitos de agua más o menos permanentes - sin contar con las piscinas de las viviendas próximas al Parque - los anfibios son poco frecuentes, destacan el sapo común (Bufo bufo) y el sapo corredor (Bufo calamita). Los reptiles son más abundantes, tales como la lagartija colilarga (Psammodromus jeanneae), el lagarto ocelado (Lacerta lepida), o la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) que alcanza fácilmente los 2 metros de longitud, aunque el único ofidio que puede representar un problema para el ser humano por su toxicidad es la víbora hocicuda (Vipera latasti) poco frecuente en el Montgó. Es de destacar la presencia del eslizón ibérico (Chalcides bedriagai) curioso animal a medio camino entre una culebrilla y una lagartija, que encuentra su hábitat ideal entre la hojarasca de las pinadas.

Las zonas agrícolas que rodean el macizo representan los ecosistemas ideales para aves como los mochuelos (Athene noctua) fáciles de ver sobre postes y cables de tendidos eléctricos al atardecer, o lechuzas (Tyto alba) que se alimentan de pequeños roedores como el ratón moruno (Mus spretus), que también sirve de alimento a ofidios como la culebra de escalera (Elaphe scalaris).

En el grupo de los invertebrados, destacan las comunidades de gasterópodos, arácnidos y de insectos,representadas por un número muy importante de especies, aunque poco estudiado.

También, cómo no, destaca la gran riqueza de la fauna en la reserva marina, abarcando distintas comunidades que se suceden conforme aumenta la profundidad. Desde el piso supra-litoral donde nos encontramos con especies como el tomate de mar (Actinia equina) una curiosa anémona que por su forma y color hace honor a su nombre, distintas especies de cangrejos (Pachygrapsus marmoratus) a los que les gusta alimentarse de las algas que crecen sobre las rocas, al igual que los erizos de mar (Paracentrotus lividus) cuyo número a decrecido de forma alarmante en los últimos años debido a la sobrepesca, o el mejillón (Mytilus galloprovincialis); hasta el piso infra-litoral que llega a los 25 m. de profundidad, donde los protagonistas són los organismos bentónicos como esponjas y comunidades pre-coralígenas que recubren las rocas formando una especie de alfombra multicolor. Completan el paisaje distintas especies de peces como las doncellas (Coris julis), morenas (Muraena helena), meros (Epinephelus marginatus), salpas (Sarpa salpa) , rayas (Atlantoraja cyclophora)...; moluscos como las lapas (Patella sp.), diferentes especies de caracoles de mar; y cefalópodos como pulpos (Octopus vulgaris) y sepias (Sepia officinalis); o crustaceos como la escasa langosta (Palinursu elephas) o el bogavante (Homarus gammarus).La protección de esta parte marina trata, no solo de preservar su biodiversidad, sino también reforzar y garantizar la continuidad de las zonas de pesca próximas, de las que depende un sector tradicional y de gran importancia.

Halcón (Falco peregrinus) alimentandose en los acantilados del Montgó.